20 enero, 2010

Como el Mar


[Cuando estés triste, tratá de abrir los ojos y mirar... y ver]

Desde el décimo piso se veía al mar aparecer entre los edificios vecinos. Intermitente la vista, aunque siempre firme su compañía: en los almuerzos, mientras lavaba los platos, a la hora de la cena; en los descansos, entre envido y quierorretruco; en silencios filosos y charlas hilarantes. Siempre del otro lado del ventanal, burlando la cuadra y media que distaba entre nuestras merecidas vacaciones y sus castillos de arena.

Una sola vez el límite inalcanzable que separaba el cielo azul de la marea oscura desapareció, pintando la vista de un marfil extrañamente homogéneo. La ausencia del incondicional testigo de nuestro descanso nos encontró a los codazos en el balcón fotografiando el panorama, hasta que -con un dejo de tristeza- barajé las cartas y comencé a repartir. 

En pleno chinchón un episodio sincericida enfrió el mate y amargó las galletitas. Hablé con pausas, con gestos, con calma. Justifiqué silencios, desmotivaciones y miedos de mi parte. Escuché opiniones y abracé consejos ajenos. Me despojé del remanente de tristeza que traía encima y que se camuflaba con el incipiente bronceado en la piel eternamente sensible.

Abrí los ojos para mirar y descubrí que una nube de mala racha mezclada con ingenuidad empañaba mi juicio. Vi que, así como el mar, un manto apenas perceptible a la distancia nublaba la verdadera esencia de ambos: 
Del mar con sus olas rompiendo en la escollera donde una mujer decidió una vez lanzarse vaya uno a saber por qué razón; con el vaivén de la marea borrando las huellas en la arena y preparándola para nuevos recorridos; con la calma, la paz y la magia que esconde en algún lugar de su inmensidad. 
De mí, que dejo huella por donde sea que pase y una estela de risas en los días de mejor humor; con mis ocurrencias confabuladas con los gestos del truco recientemente aprendidos (incluso antes de saber jugar); con el cuerpo descansado, la mente ligera y las ganas recuperadas.

En los diez días que estuve en ese décimo piso no volvió a repetirse la ausencia del mar en el balcón. Y desde aquél mate enfriado acompañado de galletitas amargas, la tristeza empezó a cederle el paso a la paz que -junto con granitos de alegrías- fueron llenándome los poros hasta completarme tal como me ven todos hoy. 

Contenta.


8 comentarios:

Floripondia dijo...

Hermoso relato Flor,
de vuelta aquí :)


Besos

Diego dijo...

El mar tiene definitivamente propiedades curativas. Me alegro mucho leer que estás contenta Flori, y espero que el año siga así :-D
Un beso grande.

CANELA dijo...

Flori,
hermoso modo de escribir.
Espero ahora, fresquita, de vuelta, podamos seguir disfrutando de tus letras...

y por tu comentario: exactamente, pero quizá, si tuviera la oportunidad, pintaría una pared, dejando el resto en blanco.

Creo que podría soportarlo...

Saludos!

Ŝh€rezάđξ dijo...

UUUUufff Flooorii,otra vez la magia!!!.

Leerte y notarte en cada letra, percibir las sensaciones, tan cercana, verdadera.

No soy yo, es otra la que escriba y me identifica.

Tanta razón amiga, no tenemos por que ser como Alfonsina, verdad?.

HERMOSO texto, avanzando del dolor al contento.

Mar... oohh, el mar ...

Abrazo grande neni, te pienso "siempre", gracias por regresar así.

Fran dijo...

Ya no me acuerdo como llegué a tu blog flor, pero me quedó siempre la sensación de querer leerte, de saber como estás, como sigue todo. Hace un tiempito que te leo, me parece genial como escribís y supongo que los buenos sentimientos no escapan ni siquiera a dos personas que no se conocen. Te mando un abrazo grande y que todo siga para mejor. Tenés un nuevo lector, besos!

Flori dijo...

Floripondia: gracias. Heme aquí, nomás.
Besitos frescos


Diego: definitivamente. Yo no sé qué será, pero me alegra que lo sea.
¡Besos!


Canela: gracias, che. Yo no diría que taaan fresquita, porque el calorcete que anda dando vueltas por Buenos Aires me está achicharrando. Pero bue, a la pelopincho sin dudar.
Besos =)


Shere: podrás llamarte de mil modos distintos, bonita, pero siempre vas a ser VOS.
Gracias por recibirme siempre de las mejores maneras.
Beso enorme


Fran: muchas gracias por todas las cosas bonitas que escribís. Suma a este bienestar reciente. Y si tenés ganas podés escribirme un mail, y ahí te cuento cómo sigue todo.
Besos de bienvenida, nuevo lector.

noe dijo...

Son increibles los milagros que hace el mar.

Suertee

Ana VOGA dijo...

Que manera de capturar los sentimientos...increible sos una bomba