Porque vuelven. Una, otra y otra vez, como una vieja película proyectándose en el cine de nuestra memoria.
La lengua amenazada lo nombra. La mente maliciosa lo trae al presente. Un viaje por Buenos Aires de noche muestra de pronto un paisaje antes conocido, antes frecuentado. Y entra por las ventanillas bajas de un auto que busca un destino incierto. Trepa por las rendijitas del aire acondicionado que está apagado. Se ubica en el asiento trasero, y mira.
Me mira. Con esos ojos que ya no recuerdo, pero que sé suyos.
Lo miro. Con estos ojos que ya no le pertenecen, pero que un año atrás se estremecieron al verlo.
No, no hay receta ni poción mágica. No hubo, tampoco, literatura alguna que develara las tácticas para enfrentarme a un fantasma de sexo opuesto que dejó unas cuantas enseñanzas académicas y una sinfonía en mi reproductor de música.
Enfrentarme y vencer, como anoche. Que me di cuenta cuán distinto era Buenos Aires hace un año, y cuán distinta era yo. Que se cruzó por segundos su nombre, y no me importó. Que me alegré al notar que hay un círculo finalmente cerrado, y que nada que provenga del Doc puede ya afectarme.
Puede que no hayan recetas para olvidar. Puede, también, que sea el tiempo quien se encargue de darnos las estrategias necesarias para que, algún día, cuando la lengua amenazada y la mente maliciosa coincidan en una persona, una situación, no trastabillemos emocionalmente. O puede ser un nuevo amor, quien con nuevas ilusiones y nuevas promesas vaya curando una por una las heridas que van dejando las historias que no son. Que no serán.
Fui elegida, por Blonda, para escribir un cuento, poesía, poema, definición o lo que quiera que incluya las siguientes palabras: VIDA, AMOR, LITERATURA, SEXO, VIAJE, CINE. Lo que acaban de leer, es mi escrito.
Ahora me toca nominar a 6 mujeres para que hagan lo mismo. Ellas son: Berenice, Flor, Akasha, Cherry, Saii, Flora.
(Ah! La nominación viene con premio, chicas)




