12 octubre, 2008

Día II: Flori vs Horno

Si alguien me preguntara cuál de todas las tareas domésticas es la que más me molesta, mi respuesta estaría enfocada en una simple acción. Una sola, ni más ni menos. Cocinar.
Lavar los platos, no hay problema. ¡Si hasta juego con la espuma del detergente!
Planchar, requiere práctica. Pero después de quemar algunas remeras creo estar en condiciones de afirmar que me defiendo.
Barrer, pan comido..
Pero el fastidio que me genera tener que cocinar, es inexplicable. Y no es que no sepa, porque bien que me pasé mis últimos años del secundario cocinando para mis hermanos, porque mi mamá necesitaba de mi ayuda. Simplemente no me gusta. Y punto.

Cuando le pedí a Abuela quedarme en su departamento por el fin de semana, desestimé los almuerzos y las cenas. Pero porque ella, conociéndome, se ofreció a dejarme preparadas las raciones justas de mis comidas. Sólo me restaba calentarlas, en el horno.

Algo que se le olvidó mencionar fue cómo encenderlo. Porque, dada la antigüedad del aparatejo, difiere sustencialmente al de mi casa. Con el que estoy "acostumbrada" a cocinar en algún eclipse de luna.
Media caja de fósforos me llevó agarrar el teléfono, nuevamente, y preguntarle a mi mamá cómo se hacía para prenderlo. Veinte palitos de madera con las puntas negras, esparcidos en el piso de la cocina. Delatándome. Riéndose de mi ignorancia.
¿Cómo iba a alimentarme, si ni mi mamá sabía el secreto para que el horno cruel se prendiera? ¿Cómo calentar la espléndida pascualina, si la palabra clave no estaba anotada en ningún rincón del departamento?

-Cambio el menú, pensé.
Cambié el menú. Prendí una hornalla, puse una sartén con un poquito de aceite. Pelé una papa. La corté en bastoncitos. Los freí. Saqué una milanesa del freezer, que siguió el mismo destino que los bastones de papa.
Cociné. Malhumorada. Porque sencillamente podría haberlo evitado, si el señor horno se hubiera dignado a indicarme dónde demonios tenía que poner el fósforo para poder generar la combustión necesaria que calentara la exquisita pascualina que mi abuela había preparado con tanto amor. Pero no..

Luego de la extenuante pelea con la cocina, y previo lavado de los instrumentos utilizados, me regalé una siesta. Para continuar toda la tarde con el estudio. Asomada al balcón, porque finalmente salió el sol. Y continúo, hasta que el sueño me cierre los ojos del todo.


Lo cierto es que este asunto del horno me distrajo, por largo rato, de mis pensamientos. Los de la facultad, con la proximidad del exámen, y los del otro tipo. Y de alguna manera, el encontrar rápidamente una solución a mi inminente emergencia culinaria, me hace creer en la posibilidad de encontrar un remedio para mi angustia. Tal vez no con la misma rapidez. Quién sabe..

La abuela de Vero decía que "un clavo saca a otro clavo". Pero sólo quiero que dejen de hacer agujeros en mi corazón. Porque desde que un clavo se va hasta que otro lo reemplaza, el huequito queda vacío. Y los recuerdos juegan a pasar a través de él. Y duele.
Probaré suerte con los tornillos, entonces. Pero antes, un tiempo conmigo. Para mí.
Para regalarme sonrisas, y dedicarme logros. Para volver a creerme, cuando digo que voy a tener más cuidado la próxima vez. Para que el tornillo, clavo, o lo que sea que venga, me encuentre recompuesta.
Eso sí, que no me pida que le cocine, porque lo persigo con martillo y destornillador. ¡He dicho!



15 comentarios:

Julia dijo...

Me encantó la imagen de los clavitos.
A mi me gusta cocinar. Pero más me gusta que me cocinen =P
Por ahí tendrías que buscarte un clavo cheff :P

Julia dijo...

Ah, gracias por el link =)

Veronica dijo...

jajjaja Flori..mi abuela estaria chocha de saber que su dicho hizo historia jjajaja...hoy cimplio 89 años imaginate...

a mi tampoco me gusta cocinar...cdo me fui de vacaciones y por cosas de la vida mi mama que estaba con nosotros se tuvo que volver..mi hijo..preocupado...se me acerco y me dijo..mama estoy preocupado...y yo le preg.por que? por que ahora que vamos a comer...jajajjaja odio cocinar y mas en vacaciones...jajjaj

no es tan grave...hay cosas peores..no?

Diego dijo...

Bueno, leí ya prácticamente todo tu blog (tampoco es que sea tan dedicado, leo rápido y es bastante cortito, sin contar con que disfruto al fin de gran cantidad de tiempo libre). Deja bastante que decir...

Pero por ahora nada más digo que es una lástima que no te guste concinar, es un arte que enciende a los más primitivos de nuestros sentidos, y proporciona un placer casi sensual cuando se lo domina.
Si no, decile a tu abuela que se aggiorne y se consiga un MI-CRO-ON-DAS :-P

¡Saludos!

Flori dijo...

Julia: ¿vos decís que un clavo chef será la solcuión a mi inconveniente con la cocina? ¡Pondré esa cualidad en la lista de los MUST para el próximo masculino! Besote

Vero: Yo quiero llegar a ser tan sabia como tu abuela. Y tu pequeño saltamontes ¡¡es tan ocurrente!!
Besos

Flori dijo...

Diego: el "deja bastante que decir" ¿es bueno?
Tiempo atrás intenté convencer a mi abuela de que los buenos tratos con la tecnología le brindaban muchos beneficios. Fue y se compró la compu.
Ahora, no sé si con el microondas correrá la misma suerte. ¡Lo voy a intentar!

Gracias por pasar.. =)

Yle dijo...

jajaja si, cocinar tampoco es una de mis actividades, de la mano con lavar platos y casi peleando la cabeza con planchar...

¨ dijo...

un-clavo-saca-a-otro-clavo, pero a decir verdad, quien quiere un clavo de compañero? so seria mejor un fresco mimo, un compañero/a que no quisiera dañar ni clavar (quitemos la connotacion sexual evidente, que bueno, ya sabemos...). Creo que es un problema que va mas alla de la enunciacion. flori, prender un horno puede ser una excelente metafora de tantas cosas... pero tantas tantas.

Flori dijo...

Yle: tendríamos que tener una Robotina, ¿no te parece? jaja


¨: las mujeres nos comunicamos a través de frases cuyas palabras adornan lo que de verdad queremos comunicar. Ustedes, los masculinos, solo se encargan de tomar esas frases literalmente, escapando al mensaje entre líneas.
=)

¨ dijo...

vamos, vamos, vamos, flori. tampoco me subestime asi. "los masculinos" colectivo horroroso si los hay, no se lo que hacen. pero entiendo la profunda (????) no literalidad de la frase. y se que usted entiende que yo la entiendo. solo llamo la etencion sobre el hecho. es decir, si no hay clavo clavado, no hay clavo que saque ningun clavo. y el clavo hay que meterlo a martillazos, por lo que es a la fuerza. la invito a descubrir el placer del baile. ponga un alinda cancoin, rabo de nube o cualquier otra, como este finde, quitese la ropa y baile como loca cantando en voz alta. quizas llegue algun galante varon con unos vinos bajo el brazo y todo reluzca como nuevo o no. pero quien le quita lo bailado, no?

Flori dijo...

¨: Puse rabo de nube, y la escuché la exacta cantidad de veces que me llevó aprenderme la letra. No bailé alocadamente, porque el ritmo no lo permite. Pero me balanceé con una sonrisa. De un lado a otro. Por todo el departamento.
No apareció nadie por la puerta.. pero continúo esperando, mientras bailo. De aquí para allá. Con una sonrisa...

Diego dijo...

Malo sería si dejara bastante que desear, lo que queda por decir casi siempre es bueno. En fin, ya habrá tiempo para eso.
Besos, y no estudies demasiado ;-)

PD: En la verificiación de la palabra me apareció "xupia". Nunca me había aparecido una palabra tan bonita.

Flori dijo...

Me mareaste. Pero gracias, supongo.

No puedo prometerte palabras de verificación tan lindas como "xupia", en un futuro. Pero haré lo posible.

=)

Diego dijo...

Intentó ser un cumplido... es que creo, como Wittgenstein, que las mejores cosas son las que no pueden expresadas por nuestro lenguaje convencional.
Igual, lo que quise decir al principio es que no me entraría en un solo comment todo lo que se podría decir.
(Pucha, ahora tengo "vqihww".)

Flori dijo...

(¡Te lo dije!)

Gracias por el cumplido.
Ahora voy a googlear a Wittgenstein..

=)